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Entre los muchos miedos que pueden surgir al padecer un cáncer o el haberlo padecido está el de cómo será nuestra vida sexual a partir de entonces, especialmente si se trata de cánceres ginecológicos en el caso de las mujeres, o de próstata en el caso de los hombres.

La enfermedad y los tratamientos, que pueden provocar efectos secundarios, hacen que nuestra vida en general cambie notablemente, y entre los cambios esté el aspecto sexual.

post 23 mayo

Los efectos más frecuentes son:

  1. Sequedad vaginal. Es bastante frecuente tras un cáncer ginecológico y además puede producir dolor. La sequedad suele darse por los cambios hormonales.
  2. Descenso del deseo sexual. Puede ocurrir que rechacemos completamente que nos rocen siquiera o sentir absoluto rechazo a mantener relaciones sexuales o afectivas.
  3. Se produce un cansancio acentuado cuando hemos estado sometidos a la quimioterapia, lo que incluye la actividad sexual.
  4. La depresión, la ansiedad y el estrés son tres de los aspectos que una persona con cáncer puede padecer. Esto deriva en alteraciones fisiológicas evidentes y en una respuesta sexual baja.
  5. Complicaciones para llegar al orgasmo o intensidad reducida y poca duración del mismo.
  6. Disfunción sexual. Es frecuente cuando hablamos de cánceres ginecológicos y de próstata.
  7. Las cicatrices consecuencia de las intervenciones pueden llegar a provocar vergüenza e inseguridad y, en consecuencia, rechazo a que nos vean con ellas durante las relaciones sexuales. El miedo a que nuestra pareja nos rechace por estas señales o a que le desagrade acercarse a nosotros puede paralizar el deseo.

Ante estas situaciones y consecuencias, ¿qué podemos hacer? Lo más importante es hablarlo abiertamente con la pareja y acudir a un sexólogo si fuera necesario para poder reanudar la vida sexual en confianza y con alegría. Los problemas citados son, en muchos casos, puntuales, y pasarán, así que conviene tomárselo con calma y paciencia.

 

Hace unos meses os hablábamos de la disfunción eréctil y de cómo afecta a los hombres, sobre todo a partir de los 40 años. Entre el 33% y el 51% de los hombres la padecen en algún momento de su vida. Os contábamos cómo los hábitos de vida poco saludables influían de forma determinante en este trastorno, muy común, que mina la autoestima de los hombres por no poder consumar una relación sexual.

Según un estudio reciente publicado en The American Journal of Medical Nutrition, el consumo de alimentos que sean ricos en antioxidantes puede reducir en un 10% el riesgo de que se produzca disfunción eréctil en un varón. El estudio está basado en el seguimiento de 10.000 hombres durante diez años.

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Si además del consumo de alimentos con antioxidantes añadimos el ejercicio físico de manera frecuente, las cifras aumentan, y podría reducirse la posibilidad de padecer disfunción eréctil en un 21%.

El consumo, en concreto, de flavonoides, sustancias antioxidantes contenidas en los vegetales, actuará sobre el cuerpo con sus propiedades antiinflamatorias y la neutralización de radicales libres. Así, el tomate, el apio, los arándanos, el zumo de naranja, la granada o las manzanas son algunos de los alimentos que contienen esta sustancia y que no está de más consumir para prevenir un trastorno cada vez más común debido a las malas costumbres en los hábitos alimenticios.

Hoy queremos hablaros de las ventajas de la vasectomía frente a otros métodos para evitar embarazos no deseados. Es un método, como sabéis, seguro, y no afectará a vuestra actividad sexual. Al tratarse de una operación única cuyos efectos duran para siempre, es muy conveniente cuando se está seguro de hacerlo.

La principal ventaja frente a un método anticonceptivo es que no hay que estar pendiente nunca más de pastillas ni de fechas, y tanto el hombre como la mujer podrán gozar del sexo sin preocupación por los embarazos.

post 9 mayo

Como ya hemos comentado en otra ocasión, es una operación que no afecta a las hormonas ni a la masculinidad ni a la capacidad de mantener una erección y tener una vida sexual plena. Tampoco la sensibilidad y el placer se ven afectados y se continuarán produciendo las hormonas y el esperma del mismo modo que antes de la operación.

Si estás pensando en la vasectomía, te resumimos muy brevemente en qué casos sería la mejor opción para ti:

-Si quieres disfrutar plenamente del sexo sin provocar embarazos.

-Cuando otros métodos no resultan adecuados.

-Si no quieres transmitir una enfermedad o discapacidad hereditaria.

-Porque si tu pareja tuviera un embarazo su vida estaría en peligro.

-Porque tanto tú como tu pareja no confiáis en los efectos secundarios de otros métodos.

-Tu pareja y tú habéis decidido quela familia está ya al completo y no queréis tener más hijos.

-Quieres evitar la cirugía a tu pareja, ya que en el caso de las mujeres es algo más complicada.

Ya hemos hablado en otra ocasión sobre la fimosis, ese estrechamiento del prepucio que hace que la piel no pueda deslizarse con facilidad cuando el pene está erecto y que hace que haya que realizar lo que se llama circuncisión.

Esta sencilla operación está llena de controversia. En países como en Estados Unidos, aproximadamente un 80% de la población masculina está circuncidada básicamente por razones médicas. Y es que ayuda a prevenir enfermedades como el SIDA y otras de transmisión sexual, como la sífilis o la gonorrea.

Los motivos religiosos son otros de los causantes de la circuncisión en determinadas culturas como la islámica y la judía.

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¿Interfiere en el placer el hecho de estar o no circuncidado? Está demostrado que un hombre con el pene circuncidado siente el mismo placer que un hombre que no lo está, ya que la operación no hace que se pierda sensibilidad, puesto que el glande es el mismo. En cuanto a las parejas de hombres circuncidados, sentirán el mismo placer, no influirá el hecho de que estén operados o no.

Lo que sí notarán las parejas de hombres no circuncidados es que la higiene ha de ser máxima para evitar infecciones. Así, por ejemplo, el cáncer de cuello de útero o las infecciones por hongos disminuyen en el caso de mujeres con parejas que están circuncidadas. Y los propios hombres serán menos propensos a contraer enfermedades asociadas al prepucio, como la balanitis o la fimosis.

Un hombre en contacto con una mujer con un brote de infección vaginal activa puede contraer una infección o desarrollar esa levadura en el pene y alrededores (genitales).

La infección por hongos en el pene surge como una erupción cutánea y picor intenso, y es probable que la cabeza del pene sea la más perjudicada en este sentido y las molestias sean mayores.

En ocasiones la erupción puede transformarse en lesiones o úlceras e incluso producirse secreciones blanquecinas. Algunos hombres infectados por la “hongos cándida” tienen dolor durante el acto sexual y presentan hinchazón en la cabeza del pene.

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Para estar seguros de padecer este tipo de infección y que los síntomas no se deban a otros motivos, debemos acudir al urólogo para que realice una historia clínica en condiciones y observe las lesiones. En algunos casos puede ser necesario realizar un cultivo de las lesiones.

En caso de que sea una infección por hongos lo que se ha diagnosticado, habría que lavar bien la zona con agua y jabón y aplicar una crema específica de dos a tres semanas, al mismo tiempo que la mujer infectada, en cuyo caso será, probablemente un tratamiento con óvulos vaginales.

Si se reprodujese la infección habría que incluir un tratamiento con pastillas para estar seguros de erradicar la infección.

La hemospermia o hematospermia es la presencia de sangre en la eyaculación. Es frecuente en varones entre 30 y 40 años de edad, aunque realmente su aparición puede presentarse a  cualquier edad.

La hemospermia se produce por la rotura de vasos sanguíneos en zonas donde puede haber contacto con el semen de una manera directa o indirecta. La aparición de estos episodios sangrantes pueden deberse: a estreñimiento, infecciones prostáticas, infecciones por enfermedades de transmisión sexual, calcificaciones prostáticas, esfuerzos físicos, etc. Es muy frecuente que tras una biopsia de próstata, pueda aparecer la hemospermia, que normalmente desaparece  en cuatro semanas.

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En el caso de que aparezca en edades avanzadas, los motivos del sangrado puede ser por la existencia de un cáncer de próstata o una hiperplasia benigna de próstata pero es poco frecuente que ambas patologías muestren este síntoma. En cualquier caso, ¿cuándo realizar pruebas para descartar un cáncer de próstata tras la aparición de la hemospermia? Suele realizarse en los casos de pacientes con más de 50 años. El descarte de la hiperplasia benigna y del cáncer de próstata se hará a través de una serie de pruebas y análisis: analítica de sangre con valores de PSA, ecografía renovesical, tacto rectal y biopsia de próstata, si realmente fuera necesario, como ya hemos comentado.

El urólogo es el que debe valorar el tipo de pruebas a realizar en cada caso tras explorar al paciente y hacer un estudio de su caso en particular. Es importante realizar un diagnóstico diferencial completo para asegurarnos.

La infección urinaria se produce por la presencia de microorganismos en el tracto urinario. Se puede producir por dos vías, el extremo inferior de las vías urinarias (pene o uretra, dependiendo de si se da en un hombre o en una mujer) o a través del flujo sanguíneo. En este caso, son los riñones los que se verán afectados.

La infección urinaria la padecen tanto hombres como mujeres. Una próstata más dilatada o tener piedras en el riñón puede hacer que el flujo de la orina no sea el adecuado y aumente así el riesgo de padecer una infección. También aquellas personas que han sido tratadas con catéteres u otros instrumentos de análisis pueden contraer infecciones urinarias con más facilidad. La bajada de defensas o un desorden en el sistema inmune es otro de los motivos.

En el caso de los hombres, lo más frecuente es que se produzca por una infección bacteriana en la próstata. Pero es en el caso de las mujeres donde la infección urinaria  y la cistitis es más frecuente, sobre todo tras haber mantenido relaciones sexuales. Casi la mitad de las mujeres padecerán de cistitis en algún momento de su vida.

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Los antibióticos son eficaces, sin duda, pero también puede funcionar, para prevenir y como tratamiento, el consumo de arándanos rojos, especialmente el americano, cuya ventaja, además, es que puede tomarse durante periodos prolongados. Existen también desinfectantes urinarios postcoitales que harán que no se repitan los síntomas con tanta frecuencia.

Las pruebas para determinar que existe infección urinaria son variadas, y van desde la exploración física y el análisis y cultivos de orina hasta la ecografía abdominal y la citoscopia.

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