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adherencias balanoprepuciales en ninos

Adherencias balanoprepuciales en niños

Las adherencias balanoprepuciales en niños son el origen de muchas consultas al pediatra o urólogo infantil. En la mayoría de los casos no necesitan tratamiento. Si has observado que tu hijo tiene el prepucio pegado al glande o que no consigue bajar o retraer el prepucio por completo, probablemente has pensado que puede tener fimosis. En este artículo encontrarás información importante sobre las adherencias del prepucio en niños, un proceso fisiológico que en solo unos cuantos casos deriva en fimosis y requiere realizar la circuncisión en un porcentaje muy bajo de individuos.

Qué sabemos de las adherencias balanoprepuciales en niños

Prácticamente todos los niños nacen con las mucosas del glande (cabeza del pene) y del prepucio (piel que cubre el glande) pegadas. Esta situación es normal y se conoce con el nombre de adherencia balanoprepucial, adherencia prepucial o sinequia balanoprepucial.

A los 4 años de edad el 80-90% de los niños pueden realizar la retracción del prepucio por completo. Solo en unos cuantos este proceso es más lento o no se completa espontáneamente.

Lo más habitual es que las adherencias balanoprepuciales en niños vayan desapareciendo poco a poco.  Este despegamiento entre glande y prepucio tiene una serie características peculiares y que deben considerarse como normales:

  • Las adherencias prepuciales no siempre son simétricas. En su evolución unas veces se despega más de un lado que de otro, quedando estancado durante un tiempo en una zona para luego despegarse de golpe.
  • Con frecuencia, este proceso evoluciona a trompicones. Pueden pasar varios meses sin que el despegamiento del pene y el prepucio evolucione, para que de repente la adherencia balanoprepucial desaparezca en una zona amplia.
  • En ocasiones, se acumulan células y esmegma (secreciones entre el prepucio y el glande) que son de aspecto blanquecino como “requesón”. Estas secreciones se pueden ver primero por transparencia (conocidos como quistes de queratina) al desplazar el prepucio hacia atrás. Con el tiempo, pueden aflorar por el borde mismo de unión del grande y prepucio.
  • Cada vez que se produce un despegamiento entre el glande y el prepucio quedan al descubierto porciones de glande, sin mucosa. Estas zonas tienen un aspecto rojo vinoso por carecer de mucosa y en el curso de una semana se va tapizando de mucosa y adquiriendo un color rosa normal. Muy ocasionalmente, se puede volver a unir por lo que algunos médicos aconsejan aplicar un poco de vaselina durante esos días.

¿Se necesita tratamiento para las adherencias entre el prepucio y el glande en niños?

Las adherencias balanoprepuciales en niños no precisan tratamiento en la gran mayoría de las ocasiones. Su evolución natural es ir despegándose de forma progresiva. Este proceso fisiológico, en el que la piel pegada al glande se va despegando, se va produciendo principalmente por 3 razones:

  • El propio crecimiento del pene.
  • Las erecciones que se producen espontáneamente y tiran del prepucio hacia atrás.
  • La secreción de una especie de lubricante y de esmegma que van separando el plano de unión entre el prepucio y el glande.

Cuándo prestar atención a las adherencias prepuciales en niños

Si a partir de los 5 años las adherencias balanoprepuciales en el niño se mantienen, podemos ayudar a que progrese el despegamiento. En estos casos es muy importante no hacer daño al niño. Los tirones intensos o con exceso de fuerza pueden provocar grietas en el prepucio,. Estas grietas al cicatrizar hacen que el anillo forme pequeñas cicatrices que restan elasticidad al prepucio y empeoran la situación. Incluso provocando fimosis, lo que obligaría a practicar una operación de circuncisión. Para ayudar a retraer el prepucio no es necesario forzar ni hacer daño.

Cómo ayudar para acelerar el despegamiento prepucial

  1. La higiene cuidadosa del niño consiste en bajar la piel del prepucio hasta donde se pueda.  Limpiar el glande y el prepucio con suavidad, utilizando para ello agua y jabón. La finalidad de esta limpieza es la de eliminar los restos de suciedad y de secreciones que pueda tener. Hay que secar con cuidado, sin lesionar.
  2. Conviene motivar al niño para que sea él mismo quien tire del prepucio hacia atrás para ayudar en este proceso. El padre puede motivarlo mostrándole a su hijo cómo el también retrae su prepucio para la higiene en la ducha.
  3. Si el proceso no progresa o si se presenta una balanitis se puede acelerar el proceso utilizando cremas con corticoides para fimosis como Betametasona que suele ser muy eficaz. La pomada debe aplicarse todas las noches en periodos de 7-10 días, en muy poca cantidad. No es efectiva hasta transcurrir 3 o 4 días. A partir de ese momento se podrán iniciar las maniobras de tracción para despegamiento de forma suave. Estos movimientos se harán siempre sin forzar, parando cuando el niño tiene dolor. Es importante recordar que hay mucho tiempo para que se despegue el prepucio del glande.
  4. En algunos casos (pocos) las adherencias balanoprepuciales en niños derivan en fimosis lo que requiere hacer la circuncisión.

 

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