Herpes genital

Síntomas, cura y tratamiento del herpes genital

El herpes genital es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes y, a la vez, una de las más infradiagnosticadas. Como urólogo, veo con regularidad en consulta pacientes que llevan años con brotes recurrentes de herpes sin haber recibido un diagnóstico correcto. Sus manifestaciones pueden ser tan leves que muchos las atribuyen a rozaduras o irritaciones sin mayor importancia, y ese retraso diagnóstico tiene consecuencias reales: brotes más frecuentes, mayor riesgo de transmisión a la pareja y un impacto innecesario en la calidad de vida.

En esta página encontrarás información detallada y actualizada sobre el herpes genital: qué es, cómo se contagia, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen hoy para controlarlo de forma eficaz.

Herpes genital en hombres: ampollas y úlceras características del virus del herpes simple
El herpes genital se presenta habitualmente como vesículas o pequeñas úlceras en los genitales. Su aspecto variable hace que con frecuencia se confunda con rozaduras u otras patologías de la piel del pene.

Según las últimas estimaciones de la OMS, 520 millones de personas de entre 15 y 49 años tienen herpes genital por VHS-2, lo que representa el 13% de la población mundial en ese rango de edad. Si sumamos las infecciones genitales por VHS-1, la cifra total supera los 846 millones de personas, con 42 millones de nuevas infecciones cada año. A pesar de estos números, solo aproximadamente un 40% de los afectados está correctamente diagnosticado.

Qué es el herpes genital

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual – ETS o ITS. Es una infección cada vez más frecuente y ya afecta a una de cada seis personas en el mundo occidental. Solo aproximadamente un 40% está correctamente diagnosticado.

  • Está producida por los virus del herpes simple. Tanto el tipo I (VHS-1) como el tipo II (VHS-2).
  • Son virus que tienen una gran predilección por nuestras mucosas, como son las de la boca y las de la región anal y genital.
  • El herpes genital es una infección crónica, que se reactiva periódicamente. La primera infección se denomina primoinfección.
  • El contagio del herpes genital siempre es por contacto con otra persona infectada. No se trasmite a través de objetos.
  • El primer brote suele ser el más sintomático, los brotes posteriores menos intensos.

Fotos de herpes genital

Las imágenes de herpes genital en hombres que encontrarás a continuación proceden de casos reales. Las lesiones más habituales son ampollas o llagas genitales de pequeño tamaño que pueden aparecer en cualquier zona del pene —incluyendo el glande, el prepucio y el frenillo— así como en el escroto, la uretra y la región perianal. Su aspecto varía considerablemente de un paciente a otro y de un brote a otro, lo que hace que con frecuencia se confundan con otras patologías. En las fases iniciales pueden presentarse como pequeñas ampollas en el pene agrupadas sobre una base enrojecida; posteriormente se rompen y forman úlceras superficiales. Las fotografías están ordenadas mostrando diferentes estadios evolutivos, desde la fase activa hasta la cicatrización.

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Cómo se contagia el herpes genital 

El contagio del herpes genital se produce siempre por contacto directo con una persona infectada. El virus no se transmite a través de objetos, ropa o superficies.

Hasta hace no muchos años se asumía que el VHS-1 causaba herpes labial y el VHS-2 herpes genital. Hoy sabemos que esta división no es tan estricta. De hecho, en la actualidad el VHS-1 es el responsable de la mayoría de los nuevos casos de herpes genital, especialmente en adultos jóvenes. Este dato tiene implicaciones prácticas importantes que explico a mis pacientes.

  1. Autoinoculación. Una persona con herpes labial puede transmitirse el virus a sus propios genitales si toca las lesiones orales y después contacta con la zona genital sin lavarse las manos.
  2. Contagio por sexo oral. Una persona con herpes labial activo —o incluso sin lesiones visibles— puede transmitir el VHS-1 a los genitales de su pareja durante el sexo oral.
  3. Contagio por sexo oral-anal. La misma vía aplica en las prácticas oroanales.
  4. Transmisión asintomática. Uno de los aspectos más relevantes clínicamente es que el virus puede transmitirse aunque no haya lesiones visibles. La mayoría de los contagios ocurren precisamente en estos periodos, porque el paciente desconoce que está eliminando virus.

Cuánto tardan en aparecer los síntomas después de la infección

El periodo de incubación del herpes genital varía entre 2 y 12 días tras el contacto con la persona infectada, siendo lo más habitual entre 4 y 7 días.

Sin embargo, el primer episodio no siempre es reconocible. En muchos casos la primoinfección pasa desapercibida o sus lesiones se confunden con rozaduras, lo que retrasa el diagnóstico. Otras veces es solo cuando los brotes se repiten cuando el paciente —o su médico— identifica el patrón característico de la enfermedad.

Síntomas del herpes genital 

Los síntomas del herpes genital varían considerablemente de un paciente a otro. En general, los producidos por el VHS-1 son menos intensos que los del VHS-2. En algunas ocasiones son tan leves que pasan completamente desapercibidos, lo que explica que la mayoría de las personas con herpes genital no sean conscientes de su enfermedad y atribuyan las lesiones a rozaduras o irritaciones banales.

Lo habitual es que el primer episodio —la primoinfección— sea el más intenso. Los brotes posteriores suelen ser progresivamente menos sintomáticos. En personas con el sistema inmune comprometido, sin embargo, los brotes pueden ser muy intensos y más frecuentes de lo habitual.

Síntomas generales del herpes genital en el hombre y en la mujer

En la primoinfección, y con más frecuencia cuando el responsable es el VHS-2, el virus puede diseminarse por vía sanguínea y producir síntomas sistémicos: malestar general, fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares. Con frecuencia el paciente no relaciona estos síntomas con las lesiones genitales, tratándolos como si fueran un proceso gripal.

En casos excepcionales —y conviene subrayar que son muy poco frecuentes— puede producirse afectación neurológica: meningitis, encefalitis, síndrome de Guillain-Barré, mielitis transversa o radiculomielopatía.

Síntomas locales del herpes genital en el hombre y en la mujer

Lo más característico es la aparición en cualquier zona de los genitales de lesiones.

  • En el hombre: Las lesiones del herpes genital en el hombre tienen preferencia por el pene —incluyendo el glande, el prepucio y el frenillo—, el escroto y la región perianal. Se presentan como un área enrojecida con vesículas diminutas y agrupadas, acompañadas de sensación de quemazón. Estas vesículas evolucionan rompiéndose y dejando pequeñas úlceras superficiales que cicatrizan en una o dos semanas. También pueden aparecer lesiones en muslos y ano.
  • En la mujer: Tiene preferencia por la vagina, los labios mayores y menores, cuello uterino, ano y nalgas.

La lesiones se presentan como un área eritematosa (enrojecida) con vesículas (ampollas), diminutas y agrupadas. Las lesiones se acompañan de sensación de quemazón. Las vesículas evolucionan rompiéndose y dejando pequeñas úlceras en la zona afectada.

Estas úlceras cicatrizan y curan en el curso de una o dos semanas. Puede afectar a cualquier zona del pene, genitales externos de la mujer y del hombre así como a muslos y ano.

Otros síntomas del herpes genital

Uretritis herpética. En ocasiones el virus afecta a la uretra, produciendo ardor y quemazón al orinar —y también en reposo— a lo largo de toda la uretra. Puede aparecer secreción uretral, aunque es poco frecuente. Es importante distinguirla de otras uretritis de causa bacteriana.

👉 Ver artículo completo: Uretritis por herpes virus

  • Disfunción del sistema nervioso (1%). En casos poco frecuentes puede producirse retención urinaria, estreñimiento, debilidad o disfunción eréctil transitoria —solo durante el episodio agudo—.
  • Dispareunia. Dolor durante la actividad sexual, tanto en hombres como en mujeres.
  • Flujo vaginal excesivo y atípico en la mujer.
  • Proctitis (inflamación del recto) y herpes en el ano. Cuando el herpes genital afecta a la región anal y al recto produce una proctitis herpética. Es más frecuente en pacientes receptivos en relaciones anales, aunque también puede aparecer por extensión de lesiones genitales o perineales. Los síntomas son dolor y ardor intenso al defecar, tenesmo rectal y en ocasiones secreción mucosa o sanguinolenta. Las lesiones en el margen anal se confunden con frecuencia con fisuras o hemorroides, retrasando el diagnóstico.
  • Ganglios inguinales inflamados. No aparecen en todos los brotes, pero en la primoinfección suelen ser muy manifiestos.
  • Dolor neurálgico en pene. Tras la infección puede quedar un dolor neurálgico en forma de quemazón y ardor en pene y uretra que persiste durante semanas o meses y requiere tratamiento específico, similar al del herpes zóster.
  • Linfangitis del pene. Inflamación de los vasos linfáticos del pene que puede apreciarse como un cordón indurado a lo largo del dorso del pene.
  • En pacientes con VIH grave. Los brotes pueden ser más extensos y dar lugar a complicaciones como esofagitis, hepatitis o meningoencefalitis.

Síntomas prodrómicos del herpes genital: cómo reconocer el brote antes de que aparezca

Los síntomas prodrómicos son las sensaciones que preceden a la aparición visible de las lesiones, habitualmente pocas horas antes. Reconocerlos es clínicamente muy relevante porque permite iniciar el tratamiento antiviral antes de que el brote se desarrolle por completo, acortando significativamente su duración e intensidad.

Los más frecuentes son malestar en la región sacra y lumbar, y sensación de quemazón o cosquilleo en el pene y la región perianal. Con la experiencia de los brotes repetidos, la mayoría de los pacientes aprende a identificarlos con precisión.

¿Por qué tengo tantos brotes de herpes genital? Factores desencadenantes

Los factores que reactivan el virus son muy variables, pero con el tiempo la mayoría de los pacientes aprende a identificarlos. En general se trata de situaciones que deprimen el sistema inmune de forma puntual. Los más frecuentes son:

  • Estrés agudo. El estrés intenso —laboral, familiar o emocional— deprime el sistema inmune y es uno de los desencadenantes más habituales en consulta.
  • Exposición solar. Especialmente los primeros días de exposición intensa al sol, en verano o en la montaña. La radiación ultravioleta inicial tiene un efecto inmunosupresor transitorio, lo que explica que muchos pacientes presenten brotes al inicio de las vacaciones.
  • Cambios hormonales. Frecuente en mujeres, que notan que los brotes coinciden con la menstruación.
  • Relaciones sexuales intensas. El roce mecánico repetido puede actuar como desencadenante, especialmente en los primeros encuentros con una nueva pareja.
  • Medicamentos inmunosupresores. Pacientes sometidos a quimioterapia, corticoides a dosis altas o tratamientos biológicos tienen mayor riesgo de reactivación.
  • Procesos infecciosos intercurrentes. Gripe, catarros, gastroenteritis o cualquier cuadro febril que provoque una caída transitoria de defensas puede desencadenar un brote.
  • Enfermedades con inmunosupresión mantenida. Especialmente la infección por VIH.

El VHS-2 recidiva con más frecuencia que el VHS-1, por lo que los pacientes infectados por este tipo suelen presentar más brotes anuales.

Un dato importante: cuando un paciente presenta un número elevado de brotes muy sintomáticos sin causa aparente, solicito serología de VIH. Los pacientes con infección por VIH tienen entre 3 y 5 veces más recurrencias que la población general, y en ocasiones el herpes recurrente es la primera manifestación que lleva al diagnóstico.

Cuánto dura un brote de herpes genital

La duración habitual es de entre 10 y 15 días. En la fase inicial aparece una sensación de quemazón seguida de vesículas que se rompen y evolucionan a pequeñas úlceras superficiales. Estas cicatrizan completamente sin dejar señal, aunque puede quedar una zona hipopigmentada transitoria durante dos o tres meses que acaba desapareciendo siempre por completo.

Si las úlceras se sobreinfectan por bacterias —lo que se manifiesta con mal olor y secreción purulenta— el proceso se prolonga al menos una semana adicional y requiere añadir tratamiento antibiótico al antiviral.

Lo más determinante para acortar el brote es iniciar el antiviral en cuanto aparecen los primeros síntomas prodrómicos, antes incluso de que sean visibles las lesiones.

Cómo se sabe que se padece herpes genital 

Para establecer un diagnóstico de herpes en los hombres nos podemos ayudar de:

  • La historia clínica. Pone de manifiesto la repetición de los episodios y detalles de las causas y duración de los brotes. Un paciente bien interrogado facilita el diagnóstico.
  • La exploración directa de las lesiones. Aunque las lesiones son en ocasiones variables de aspecto. La experiencia del profesional es muy importante.
  • Detección de anticuerpos IgG e IgM anti herpes virus. Es una prueba poco útil y con frecuencia no aclara nada, sobre todo en pacientes que además tienen herpes labial.
  • PCR (reacción en cadena de la polimerasa) a herpes virus. Es un prueba cara y poco utilizada. Se utiliza cuando hay dudas en el diagnóstico, por ello es innecesaria con frecuencia.
  • La biopsia de la lesión. Solo cuando manejamos como diagnóstico diferencial el cáncer. Ya sea de pene en el hombre o en los labios en la mujer. También lesiones premalignas como la eritroplasia de Queyrat.

En la mayoría de las ocasiones, el diagnóstico del herpes genital es clínico.

«La rápida y efectiva respuesta a los antivirales suele confirmar el diagnóstico. Si tienes lesiones en el pene que aparecen y desaparecen con el tiempo y no has recibido un diagnóstico claro, consulta con el urólogo — el diagnóstico correcto cambia completamente el manejo de la enfermedad.»

Qué enfermedades parecen un herpes genital y no los son. Diagnóstico diferencial del herpes genital

Al herpes genital se le conoce como el gran simulador. Con frecuencia se confunde con otros procesos que pueden producir úlceras en el pene. La historia clínica de las úlceras del pene es más importante que la observación de las lesiones.

Hay que preguntar más al paciente y mirar menos la lesión.

  1. Si la lesión aparece al finalizar un coito se tratará de una una ampolla o una úlcera por rozamiento. Su aspecto será muy similar a las úlceras y ampollas del pie por «zapatos nuevos».
  2. Si las lesiones aparecen tras la toma de un determinado medicamento el diagnóstico será erupción fija medicamentosa.
  3. Las balanitis. Tanto la balanitis de Zoon como las producidas por fricción, ya sea tras un coito o correr practicando deporte.
  4. Los chancros sifilíticos. Ya que en ocasiones se presentan como múltiples ulceraciones. Suelen aparecer a las 3 semanas de un contacto sexual de riesgo. Además, las úlceras son más grandes.
  5. Grietas en pacientes con fimosis, sobre todo en pacientes adultos con fimosis adquirida. En los que, tras una erección o una relación sexual, se presentan grietas que simulan úlceras.
  6. El liquen en pene. Habitualmente son lesiones totalmente distintas. Ya que son lesiones blancas y crónicas. Sin embargo, en ocasiones la zona con liquenificación se vuelve más frágil y puede presentar ampollas y ulceraciones.
  7. El cáncer de pene y las lesiones premalignas del pene.
  8. Las aftas en pene. La enfermedad de Behçet. En este caso las aftas aparecen también en la boca y hay también afectación ocular (iritis y uveitis). Se suele tratar de hombres jóvenes con al menos tres episodios por año. También se pueden acompañar de lesiones cutáneas.
  9. El síndrome de Reiter. Se caracteriza por la afectación sistémica del organismo. Los pacientes presentan artritis reactiva, alteraciones oculares (uveitis y conjuntivitis). Con cierta frecuencia produce una balanitis característica, que se conoce con el nombre de balanitis circinada.

Conviene también recordar que en ocasiones, coinciden dos o más enfermedades de la piel del pene a la vez.

👉 Ver artículo relacionado: Manchas en el pene: causas y cuándo preocuparte

Todas estas enfermedades pueden parecerse a un herpes. Por lo tanto, solo cuando la historia clínica es completa, podemos hacer un diagnóstico correcto.

Cómo se previene el herpes genital

En la actualidad no existe ninguna vacuna aprobada contra el herpes genital, por lo que la prevención se basa en medidas de barrera y de reducción del riesgo.

  • Preservativo. Es la principal herramienta de protección frente al contagio. Conviene colocarlo antes de que el pene entre en contacto con las zonas mucosas de la pareja, ya que el virus puede transmitirse incluso sin lesiones visibles. El preservativo reduce significativamente el riesgo, pero no lo elimina por completo, ya que no cubre todas las zonas susceptibles de transmisión.
  • Evitar relaciones durante los brotes. Es el periodo de mayor eliminación viral y, por tanto, de mayor riesgo de contagio para la pareja.
  • Reducir el número de parejas sexuales. El riesgo de exposición al virus crece con el número de contactos sexuales de riesgo.
  • Circuncisión. Las personas circuncidadas tienen menor riesgo de contagio. En pacientes con herpes genital recurrente que afecta repetidamente al prepucio, la circuncisión es una opción que reduce de forma estadísticamente significativa el número de brotes.

👉 Ver artículo relacionado: Circuncisión y herpes genital recurrente

¿Existe vacuna contra el herpes genital?

La investigación en este campo avanza de forma significativa y hay varios ensayos clínicos en curso que generan expectativas razonables. Los enfoques más prometedores son las vacunas basadas en tecnología ARNm, la misma plataforma utilizada en las vacunas frente al COVID-19. BioNTech tiene en marcha ensayos de fase I con su candidata BNT163, diseñada para prevenir las lesiones genitales causadas por el VHS-2. Por su parte, GSK está desarrollando GSK3943104A, una inmunoterapia en fase I/II cuyos resultados se esperan en los próximos años. Paralelamente, investigadores del Fred Hutchinson Cancer Center han publicado resultados con una terapia génica experimental que en modelos animales ha conseguido eliminar más del 90% de la infección.

Ninguna de estas opciones está disponible aún en la práctica clínica. Hasta que exista una vacuna eficaz y aprobada, el preservativo y el tratamiento antiviral continúan siendo las únicas herramientas de prevención y control disponibles.

Tratamiento del herpes genital

¿Se puede curar el herpes genital?

En la actualidad no existe un tratamiento que elimine el virus del organismo de forma definitiva. Una vez adquirido, el virus del herpes simple permanece latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse periódicamente a lo largo de la vida.

Sin embargo, disponer de un diagnóstico correcto cambia completamente el pronóstico de la enfermedad. Los antivirales actuales son muy eficaces para:

  • Reducir la duración e intensidad de cada brote
  • Disminuir la frecuencia de las recurrencias
  • Reducir el riesgo de transmisión a la pareja sexual
  • Mejorar significativamente la calidad de vida del paciente

Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes consigue controlar la enfermedad hasta el punto de que los brotes son mínimos o prácticamente asintomáticos.

¿Cuáles son los antivirales para el herpes genital?

Hay tres fármacos de elección. Los tres actúan inhibiendo la replicación del virus y han demostrado eficacia tanto en el tratamiento de los brotes como en la terapia supresora a largo plazo. algunos tienen la ventaja de una posología más cómoda, con menos tomas diarias, lo que mejora el cumplimiento del tratamiento.

La elección entre uno u otro depende del perfil del paciente, la frecuencia de sus brotes y si se opta por tratamiento episódico o supresor. Es el urólogo quien debe indicar el más adecuado en cada caso.

Terapia episódica: tratamiento de cada brote

Es la opción indicada para pacientes con pocos brotes anuales y de intensidad leve o moderada. Consiste en iniciar el antiviral en el momento en que aparecen los primeros síntomas prodrómicos —sensación de quemazón, hormigueo o malestar en la zona— sin esperar a que sean visibles las lesiones. Comenzar el tratamiento en esa fase es determinante: acorta significativamente la duración del brote y puede llegar a hacerlo casi asintomático.

La duración habitual del tratamiento episódico es de 5 días, aunque puede variar según el antiviral prescrito y la evolución del paciente.

Terapia supresora: control continuado del herpes genital

Cuando el paciente tiene más de 6 brotes al año, cuando los episodios son muy sintomáticos o cuando existe el objetivo de proteger a la pareja sexual, se suele indicar terapia supresora. Consiste en tomar el antiviral a dosis bajas de forma continua durante meses. Los resultados son muy buenos: reduce la frecuencia de brotes de forma significativa y disminuye la carga viral, lo que limita el riesgo de transmisión incluso en periodos sin lesiones visibles.

En algunos pacientes se puede plantear una terapia supresora intermitente, adaptada a los periodos de mayor riesgo de reactivación —vacaciones, época de estrés laboral intenso, inicio de una nueva relación—.

Tratamiento del herpes genital recurrente en prepucio: circuncisión

En los casos en que el herpes genital afecta de forma recurrente al prepucio, la circuncisión es una opción terapéutica que debe valorarse. La evidencia disponible muestra que reduce de forma estadísticamente significativa el número de brotes en estos pacientes.

👉 Ver artículo completo: Circuncisión y herpes genital recurrente

¿Hay tratamiento tópico eficaz para el herpes genital en el hombre?

Las cremas antivirales de aplicación local han demostrado una eficacia muy limitada frente al tratamiento oral. Dicho en otras palabras, no sirven. En la práctica clínica, el tratamiento de elección es siempre el antiviral por vía oral. Durante los brotes sí es importante mantener la zona limpia y seca.

En los casos en que las úlceras se sobreinfectan por bacterias —con aparición de secreción purulenta y mal olor— es necesario añadir tratamiento antibióticos y lavado con desinfectantes con yodo. Conviene no manipular las lesiones y lavarse bien las manos después de hacerlo.

8 consejos fundamentales en casos de herpes en el hombre y en la mujer

  1. Usar un preservativo de forma correcta, es un arma eficaz para disminuir el riesgo de contagio a las parejas. La colocación del mismo y el momento en que uno se pone el preservativo son importantes. Las personas con el herpes genital (HSV-2) tienen el triple de posibilidades de infectarse de VIH. El preservativo disminuye el riesgo, pero no lo imposibilita, ya que se puede infectar áreas no protegidas por el.
  2. Con la pareja habitual no se debe mantener relaciones durante los brotes. Aún así, la enfermedad se puede contagiar sin que uno tenga en ese momento un brote. Sin embargo, esa situación es poco frecuente. Si tienes esa inquietud, consulta con tu urólogo la posibilidad de una terapia supresora.
  3. Reduce el número de parejas sexuales. El riesgo de contraer un herpes u otra infección de transmisión sexual crece exponencialmente conforme aumentan las parejas sexuales.
  4. Si ya te han diagnosticado de herpes genital. Lo ideal es que en cuanto notes el primer síntoma o sensación prodrómica comiences con antivirales. Cuanto antes se empieza, más corto será el brote. Si estás atento a los síntomas prodrómicos puedes conseguir que los brotes sean casi asintomáticos.
  5. Toma siempre el tratamiento completo. El suspenderlo antes de tiempo hace que se produzcan con frecuencia rebrotes inmediatos. El tratamiento habitual es de 5 días. Aunque puede variar según el fármaco que tomes.
  6. Procura tener a mano siempre una caja de antivirales antiherpes . Eso te permitirá empezar el tratamiento al primer síntoma. Habla con tu urólogo para poder disponer de la medicación en ese momento.
  7. La mayoría de las personas con herpes genital no saben que lo padecen y por tanto lo trasmiten sin saberlo.
  8. Si tienes muchos brotes al año y el herpes afecta repetidamente al prepucio, la circuncisión disminuye de una forma estadísticamente significativa del número de brotes de herpes genital.

Si tienes lesiones en el pene que aparecen y desaparecen a lo largo del tiempo, aunque parezcan distintas de una vez a otra, consúltanos. Tenemos amplia experiencia en el diagnóstico de las enfermedades de la piel del pene y su tratamiento.

¿El herpes genital tiene cura definitiva?

En la actualidad no existe un tratamiento que elimine el virus del organismo de forma definitiva. Una vez adquirido, el virus del herpes simple permanece latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse periódicamente. Lo que sí disponemos son tratamientos antivirales muy eficaces, como el aciclovir, valaciclovir o famciclovir, que permiten controlar los brotes, reducir su frecuencia e intensidad y disminuir el riesgo de transmisión a la pareja. En pacientes con más de seis brotes anuales indico terapia supresora continuada, que mejora notablemente la calidad de vida.

¿Por qué tengo tantos brotes de herpes genital?

La frecuencia de los brotes depende del tipo de virus —el VHS-2 recidiva con más frecuencia que el VHS-1— y del estado del sistema inmune. En mi consulta, cuando un paciente refiere un número elevado de brotes, siempre reviso los factores desencadenantes más habituales: episodios de estrés intenso, exposición solar, cambios hormonales, relaciones sexuales frecuentes o cualquier proceso que provoque una caída puntual de defensas como gripes o gastroenteritis. Además, ante brotes muy frecuentes y sintomáticos, solicito serología de VIH, ya que estos pacientes pueden tener entre 3 y 5 veces más recurrencias. Si los brotes afectan repetidamente al prepucio, la circuncisión es una opción que reduce de forma estadísticamente significativa su número.

¿Cómo sé si tengo herpes genital?

El herpes genital es conocido como el gran simulador porque sus lesiones pueden confundirse con rozaduras, balanitis o incluso picaduras de insecto. Lo más característico es la aparición de pequeñas vesículas agrupadas en pene, escroto o zona perianal, acompañadas de sensación de quemazón. Sin embargo, en muchos casos los síntomas son tan leves que pasan desapercibidos. El diagnóstico en la mayoría de ocasiones es clínico, apoyado en la historia del paciente y la respuesta al tratamiento antiviral. Cuando hay dudas, puede realizarse una PCR de la lesión, aunque en mi experiencia raramente es necesario llegar a esa prueba.

¿Cómo se contagia el herpes genital?

El contagio siempre se produce por contacto directo con una persona infectada, nunca a través de objetos. Hay un detalle importante que explico siempre a mis pacientes: hoy en día el virus del herpes tipo 1 —el responsable del herpes labial— es el que con más frecuencia causa herpes genital. Esto significa que el contagio puede ocurrir a través del sexo oral, incluso sin que la pareja tenga lesiones visibles en ese momento. El preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina completamente, ya que no cubre todas las zonas susceptibles de transmisión.

Este artículo está redactado con base en la evidencia científica disponible y revisado periódicamente. A continuación se recogen las principales fuentes utilizadas para su elaboración.

Recuerda: Este contenido ofrece información y pautas genéricas. Si tienes algún síntoma, es importante solicitar una consulta con tu médico para realizar una valoración médica y ofrecerte el tratamiento más adecuado para ti. 

Información documentada por:

urologo Alejandro Fernández Larrañaga

Alejandro Fernández Larrañaga

Larrañaga ha sido ganador del premio al mejor urólogo de España de los Top Doctors Awards 2023 Ganador Top Doctors Awards: 2023

Médico urólogo y andrólogo licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid. Trata a diario a pacientes de todo el mundo en sus clínicas urológicas de España y también a través de consulta online.

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