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Durante años hemos informado a las mujeres de la conveniencia de orinar después de una relación sexual, con el fin de que los gérmenes que han entrado en la vejiga durante el coito sean expulsados de la misma. Dichos gérmenes viven habitualmente en los últimos centímetros  de la uretra y  aprovechan ese momento para entrar en la vejiga, ya que el pene exprime la uretra hacia dentro durante el coito.

Este consejo parecía una verdad absoluta, indiscutible; que de generación en generación los urólogos íbamos repitiendo a nuestras pacientes sin cuestionar su utilidad. 

Por otra parte, parece contradictorio que, cuando les solicitamos que se hagan un cultivo de orina, les explicamos que deben recoger la orina después de haber dejado salir una cierta cantidad de la misma ya que esa primera parte esta “sucia”. Y aquí es cuando se plantea la siguiente pregunta:

¿Por qué no les decimos a las pacientes que orinen antes de la relación sexual? y así conseguir que, aunque la uretra sea exprimida al no tener gérmenes en su interior, no hay riesgo de infección.

Probablemente la culpa sea de la pasión.  Ir a “hacer pis” en ese momento y poner en modo “pause” ese instante de fogosidad, no siempre es posible, pero si lo fuese, es mucho mas efectivo que hacerlo después de la relación.

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He arrancado el coche y se ha encendido un símbolo amarillo en el cuadro de instrumentos, “la centralita” me avisa. Instintivamente apago y reinicio la marcha varias veces, pero el símbolo iluminado permanece inalterable.  Tras acudir al concesionario me informan que no encuentran nada, que todo parece ir bien, que probablemente es algo del software. Con amabilidad intentan relajarme, sin embargo añaden que, si noto alguna cosa extraña, que vuelva. Más que tranquilizarme, me inquieta. Ha comenzando la incertidumbre, la peor certeza.

Desde el inicio del cribado del cáncer de próstata con la medición de los niveles de PSA en la sangre y mediante el tacto rectal la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido, aunque todavía hay cierto debate sobre el tema (1). El PSA es una sustancia que medimos en la sangre que se correlaciona con la probabilidad de padecer un cáncer de próstata, aunque diversas situaciones poco importantes pueden elevarlo, por lo que una elevación de PSA no implica necesariamente que padezcamos un cáncer de próstata.

Puede ocurrir que realicemos una biopsia de próstata y que esta resulte negativa. Ello no implica necesariamente que estemos libres de la enfermedad.Sería como si cogiésemos un vaso de agua de un estanque y al no ver peces en el vaso nos quedásemos convencidos de que no hay peces en el estanque. Las muestras que tomamos en una biopsia, aunque son de múltiples zonas de la próstata, son milimétricas y puede que no hayamos acertado con la zona enferma, por eso a veces necesitamos más de una biopsia para llegar  a un diagnóstico.

Movido por la desconfianza he consultado con otros talleres oficiales, ninguno encuentra nada, pero la luz sigue encendida, desafiante. Sigue la horrible incertidumbre.

Tras varias biopsias negativas. ¿Cuando debería dejar de hacerse más biopsias? La respuesta no es sencilla. Podemos decir que no es lo mismo tener niveles de 20 ng/ml de PSA que niveles de 4,5 ng/ml. No es lo mismo tener 50 que  74 años. No es lo mismo que siga subiendo año tras año a que se mantenga estable dentro de su nivel alto.No es lo mismo si nuestro padre o nuestro hermano se hayan muerto por esta enfermedad. En general es una decisión individual basada en el riesgo especifico de cada paciente y que debe ser asesorada en todo caso por un urólogo. Hay calculadoras de riesgo (2) basadas en estadísticas, pero se trata de una decisión compleja, sabiendo que no existe el riesgo cero de padecer un cáncer de próstata. Debemos tener una conversación honesta con nuestro urólogo y consensuar una decisión conjunta e informada.

Se que algún día  el coche puede dejarme tirado en la carretera,  más aún, sé que tarde o temprano lo hará, todos los coches lo hacen, es cuestión de tiempo. Es una certeza desde el día que inaguré el coche. Pero hoy por hoy todo funciona bién. Tal vez esa luz no sea tan amenazante y simplemente me sirva para recordar lo maravilloso que es conducir.

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El varicocele es la dilatación de las venas del testículo, concretamente las del plexo pampiniforme. Es una afección tan frecuente que la presentan el 10 % de los hombres. Cuatro de esos diez hombres de cada cien tienen alterada la calidad de su semen (oligozoospermia, astenozoospermia, teratozoospermia) de una intensidad variable  y, por tanto, su fertilidad. Los resultados de la intervención quirúrgica (varicocelectomía) son variables. Hay, sin embargo, unos datos previos que pueden orientar hacia el posible éxito o fracaso de la intervención con respecto a la mejoría del espermiograma y deben ser considerados a la hora de tomar la decisión.

1.-Edad del paciente: (A más edad peor resultado) (Hay una mejor respuesta a la intervención en un paciente de 20 años que en uno de 40 años).

2.-Calidad del espermiograma previo: (Cuanto peor es el espermiograma previo, peores son los resultados de la intervención). Así por ejemplo un paciente con un recuento de 300.000 esp/ml, responderá peor que otro que tenga 12.000.000 esp/ml.

3.-Tamaño y consistencia del testículo que presenta el varicocele: (Cuanto más pequeño y blando es el testículo que tiene el varicocele en comparación con el sano, peor es el resultado de la intervención).

No hay una regla o un algoritmo matemático que nos informe con exactitud del resultado  de la varicocelectomía pero los datos anteriormente comentados nos pueden ayudar a tomar una decisión más acertada.

 

 

 

 

 

 

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La biopsia transrectal de prostata  es una prueba que consiste en la obtención de pequeños fragmentos de tejido prostático mediante una aguja para su posterior  estudio en el laboratorio de Anatomía Patológica.

A-Condiciones en las que debe acudir el paciente

1.-Es Conveniente que el recto no se encuentre ocupado, por ello si el paciente hace de vientre unas horas antes, acudirá en mejores condiciones. En ocasiones un microenema puede ayudar a solucionar la falta de complicidad de nuestro intestino.

2.-Es Imprescindible  tomar un antibiótico unas horas antes para que actúe de forma profiláctica (preventiva) para evitar infección. Su Urólogo/a se lo prescribirá.

3.-Es Muy Importante que comunique a su urólogo si está tomando medicamentos que puedan alterar la coagulación de la sangre, por ejemplo; el ácido acetíl salicílico (Aspirina, Tromalyt, etc), Sintrom, Clopidogrel, etc. Son medicamentos que se suelen prescribir para enfermedades cardiacas, ictus (accidentes cerebrovasculares), trombosis venosas, etc. En unos casos no habrá que hacer cambios, en otros suspenderlos unos días antes y, en ocasiones, sustituirlos por heparina subcutánea. ,También es importante recordar si se padecen enfermedades hepáticas o sanguíneas que puedan alterar la coagulación.

B-Realización de la prueba

1.-Introducción de un gel con anestésico de contacto a traves del ano, para que el esfinter anal se relaje y no moleste la introduccion de la sonda del ecógrafo transrectal.

2.-Introducción de la Sonda de Ecografo Transrectal. En este momento su Urólogo/a, puede “observar” la glándula prostática y anestesiar con una fina aguja los puntos que bloquean el dolor. Este procedimiento es indoloro y, como mucho, se puede percibir una leve molestia en forma de quemazón al penetrar el anestésico ( la mayoría de los pacientes no perciben los pinchazos de la anestesia).

3.-Una vez que el Urólogo/a ha observado y anestesiado la glándula prostática, hace la biopsia mediante pinchazos con una aguja, realizados con un mecanismo automático  (pistola) del que se escucha el chasquido ( como un disparo) que sobresalta en ocasiones  al paciente, sin que sin embargo, note dolor alguno. La mayoría de las veces se realizan 12 “disparos” aunque hay ocasiones, como ocurre en las biopsias de saturación ,. en las que se practican hasta 24  “disparos” sin que se produzca dolor gracias a la anestesia.

4.-Como la prueba es ambulatoria al finalizar la misma el paciente se puede ir a su domicilio.

C-Consecuencias poco importantes

1.-Pueden aparecer molestias o dolor una vez realizada la prueba  En estos casos,   tomar un analgésico  tipo parecetamol o ibuprofeno puede ser suficiente.

2.-Puede sentir algo de ardor o escozor al orinar, y ganas de orinar con mas frecuencia de lo normal.Se debe a que la próstata está algo inflamada. Habitualmente, esto desaparecerá en 24-48 horas.

3.-Puede aparecer sangre con la orina (hematuria), limitado a los primeras horas o días. Excepcionalmente la cantidad es significativa y obliga a colocar una sonda.

4.-Puede aparecer sangre en el semen (hemospermia), incluso al mes de la realización de la biopsia, no es infrecuente y no suele tener ninguna importancia.

5.-Puede presentar sangrado rectal (rectorragia), sobre todo en pacientes con hemorroides previas. En general la rectorragia cede en poco tiempo. Excepcionalmente, debido a su intensidad obliga a tomar medidas.

D.-Complicaciones importantes

1.-Retención aguda de orina. (Es poco frecuente) En los pacientes con una próstata muy grande la inflamación de la misma o la infección pueden obstruir la uretra provocando una retención aguda de orina. En estos casos es imprescindible la colocación de una sonda que se retirará al cabo de unos días.

72.-Infección Urinaria. Es la complicacion más grave y puede ocurrir a pesar del uso de antibióticos tanto antes como después de la prueba. La infección ocurre en un 2% de los pacientes sometidos  a biopsia transrectal. Si surge Fiebre de 37º C o más, tiritona con o sin síntomas urinarios, el paciente debe acudir a urgencias para evitar que el cuadro progrese a una Sepsis.

 

El hipogonadismo es un trastorno que afecta tanto a hombres como a mujeres. En líneas generales, hablamos de una patología que hace que las gónadas produzcan pocas hormonas. Si centramos el problema en varones, las consecuencias más evidentes de esta disfunción tienen que ver con un crecimiento anormal del individuo a edad temprana.

El hipogonadismo puede tener un carácter primario, al entenderse que las gónadas (los testículos, en el caso del hombre) no tienen un funcionamiento normal. Esto puede deberse a causas tan variadas como infecciones, trastornos genéticos o enfermedades hepáticas. En otros casos, el problema no está en los órganos sexuales, sino en aquellas regiones del cerebro que los controlan (como la hipófisis y el hipotálamo).

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Los varones que presenten problemas de hipogonadismo no desarrollan apropiadamente las normales características sexuales masculinas. En este sentido, se dan con mucha frecuencia síntomas como pérdida muscular o falta de vello, y en muchas situaciones puede derivar en infertilidad.

El tratamiento del hipogonadismo parte de un exhaustivo estudio médico, en el que al paciente se le realizan exámenes para verificar sus niveles hormonales. Si existe alguna carencia, se corregirá con medicación, en la mayoría de los casos. En esta línea, una gran parte de los pacientes evoluciona con buen pronóstico.

Como ya hemos comentado en otros post, la infección urinaria es la presencia de bacterias en el aparato urinario. Si es frecuente y dura mucho a pesar de los antibióticos estaríamos ante un caso de infección crónica o recurrente.

Suele emplearse esta denominación para las infecciones del tracto urinario inferior (cistitis), y a pesar de que se asocia a un problema femenino, afecta tanto a hombres como a mujeres.

¿Por qué se cronifica la infección de orina?

Hay causas múltiples, pero la más frecuente es el mal vaciamiento de la vejiga, o que haya cálculos renales o residuos tras la micción. A veces, tras el uso de sondas vesicales o catéteres también puede producirse. El urólogo determinará, dependiendo del historial del paciente y de los síntomas, cuáles pueden ser las causas de la infección frecuente y duradera.

1 junio

Los procedimientos diagnósticos, como ya os hemos contado en alguna otra ocasión, son diversos, y pueden ser rayos X, una ecografía, TAC, etc.

A veces los tratamientos no funcionan correctamente y se requiere de cirugía. Cuando no hay causas aparentes para la cronicidad su emplearía la profilaxis antibiótica, que consiste en tomar un antibiótico entre 3 y 6 meses en bajas dosis. Los cultivos de orina irían determinando la evolución.

Además, hay una serie de medidas que pueden ayudar a mejorar y curarse:

.Intentar evitar el estreñimiento.

.Beber muchos líquidos.

.Usar cremas vaginales con estrógenos en mujeres que estén en la postmenopausia.

 

 

 

Entre los muchos miedos que pueden surgir al padecer un cáncer o el haberlo padecido está el de cómo será nuestra vida sexual a partir de entonces, especialmente si se trata de cánceres ginecológicos en el caso de las mujeres, o de próstata en el caso de los hombres.

La enfermedad y los tratamientos, que pueden provocar efectos secundarios, hacen que nuestra vida en general cambie notablemente, y entre los cambios esté el aspecto sexual.

post 23 mayo

Los efectos más frecuentes son:

  1. Sequedad vaginal. Es bastante frecuente tras un cáncer ginecológico y además puede producir dolor. La sequedad suele darse por los cambios hormonales.
  2. Descenso del deseo sexual. Puede ocurrir que rechacemos completamente que nos rocen siquiera o sentir absoluto rechazo a mantener relaciones sexuales o afectivas.
  3. Se produce un cansancio acentuado cuando hemos estado sometidos a la quimioterapia, lo que incluye la actividad sexual.
  4. La depresión, la ansiedad y el estrés son tres de los aspectos que una persona con cáncer puede padecer. Esto deriva en alteraciones fisiológicas evidentes y en una respuesta sexual baja.
  5. Complicaciones para llegar al orgasmo o intensidad reducida y poca duración del mismo.
  6. Disfunción sexual. Es frecuente cuando hablamos de cánceres ginecológicos y de próstata.
  7. Las cicatrices consecuencia de las intervenciones pueden llegar a provocar vergüenza e inseguridad y, en consecuencia, rechazo a que nos vean con ellas durante las relaciones sexuales. El miedo a que nuestra pareja nos rechace por estas señales o a que le desagrade acercarse a nosotros puede paralizar el deseo.

Ante estas situaciones y consecuencias, ¿qué podemos hacer? Lo más importante es hablarlo abiertamente con la pareja y acudir a un sexólogo si fuera necesario para poder reanudar la vida sexual en confianza y con alegría. Los problemas citados son, en muchos casos, puntuales, y pasarán, así que conviene tomárselo con calma y paciencia.

 

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